Lotería nacional: el aceite de oliva

Lotería nacional: el aceite de oliva

[Enrique Domínguez Gonzalo]

En mi agencia de publicidad trabajamos ya en el próximo anuncio de la lotería de Navidad. No hay ideas mágicas pero queremos que sea innovador, sorprendente. La lluvia de millones ha sido hasta ahora el hilo conductor, pero estoy dispuesto a cambiar la mentalidad de loteros e inversores.

El materialismo está presente en todas las campañas anteriores, y si lo pienso fríamente, no tiene fundamento una venta engañosa a ojos de la mayoría ciudadana, un maná frustrante de falsa riqueza aunque fuera compartida, así que decido aportar mi granito de arena, cuando se abra la veda de propuestas frescas y arrebatadoras para el espectador. No voy a pensar más en la palabra lotería, sinónimo de posibilidad, probabilidad, sí quiero aportar certidumbre y compromiso solidario, bienestar, y la palabra nacional reúne todos estos requisitos, en ella basaré mi proyecto de cohesión. ¿Será del agrado del director creativo este nuevo concepto audaz que planteo?

Estoy en Jaén de vacaciones porque me gusta el turismo interior, y paseando entre olivos, de allá para acá, ahora en Sierra Morena, mañana en Sierra de Cazorla, pasado en Sierra Mágina, hago fotos del paisaje y me deleito con su majestuosidad infinita en lontananza. La inmensidad del campo, y la soledad macilenta a medida que cae la tarde bochornosa y subo en una escapada fugaz la loma donde se acomodan unos miles de olivares, me traen estas ideas inspiradoras que sin duda en Septiembre pondré sobre la mesa. El aceite ¿no es otra cosa que el eje vertebrador de la cocina mediterránea, al norte, por el sur, en el este y hacia el oeste?; entonces descubro el fondo y la forma que tendrá el concepto nacional.

La tradición oleica del país se simboliza en esta tierra jienense, cuna productora mundial del verdadero oro líquido, que se remonta a tiempos de los fenicios hace 3000 años,  que civilización tras civilización, habitantes de la península ibérica, han ido evolucionando y perfeccionando con ilusión y dedicación. La inspiración te sorprende y te atrapa en el lugar más inesperado, no quiero dejarla escapar.

La verdadera lotería simbolizada en un producto cardiosaludable de España hacia el mundo como es el aceite de oliva, icono nacional universal. Más de 66 millones de olivos y más de medio millón de hectáreas, hacen a Jaén y a España líder mundial en la producción de aceite. Decido indagar más sobre la materia prima benefactora, toda información es útil para pensar en el guion de mi anuncio. A ver si hay suerte y mi proyecto es agraciado con el “premio gordo” de ser emitido por todas las televisiones nacionales del país. Pero la suerte hay que buscarla, y de eso saben mucho por estos lares; con contumacia y perseverancia llega el reconocimiento de los mercados al trabajo bien hecho. Sigo su ejemplo magistral.

Me vuelvo a Martos donde estoy alojado y mi centro de operaciones vacacional. Los añejos experimentados del sector atribuyen a la localidad, las raíces culturales y productoras de esta tierra olivarera que esconde entre sus parajes, árboles aceituneros de más de dos siglos de antigüedad. Hasta la variedad picual, mayoritaria en las denominaciones protegidas de aceite jienense, tiene su versión marteña, señal de prestigio y pureza original. Pregunto ingenuo si el aceite es uni-varietal y descubro un mundo nuevo donde se maridan con arte, diferentes tradiciones arraigadas en cada comarca. Me hablan de aceites coupage, de aceites royal y hasta de manzanilla, que atribuyo al fino cordobés.

Jaén está propugnando a los olivares de la provincia como patrimonio de interés cultural declarados por la UNESCO y recrea su candidatura con localizaciones que perfectamente podrían ser las del próximo anuncio de la lotería de Navidad. Sin duda empujaré y exprimiré mi idea como si fuera orujo de oliva, para conseguirlo. Una externalidad positiva para Jaén será el alumbramiento de mi campaña de navidad, motivo de más para apoyar esa candidatura humanística, de la que tan orgullosos se sienten los lugareños. La sinergia de manos empujando en esa dirección nos llevará a alcanzar la meta perseguida. Ya hablo como un marteño más que ha nacido bajo la sombra del olivo.

El oleoturismo está llegando a revolucionar la tradición de las comarcas, un marketing de experiencias del que sabemos mucho en las agencias publicitarias. El anuncio que ya presiento se rodará en Noviembre, en plena campaña de recogida del fruto, un reto divulgativo y promocional nacional. El exquisito paladar del televidente recibirá a través de la pantalla sensaciones gastronómicas impregnadas del picante y el aroma a hierba que desprende el corazón del aceite picual, me explican catadores profesionales e hijos del terruño para los que la oliva es su vida y palpita en ellos más que su propio corazón.

De manera insospechada alcanzo nuevas revelaciones benefactoras que atento anoto de los discursos guiadores, como el autoabastecimiento energético de las cooperativas productoras que simultáneamente producen energía térmica calefactora y energía eléctrica generada con combustible autóctono y renovable, todo este proceso cogenerador escondido tras las salas lustrosas donde escucho las veleidades aromáticas de cada zumo de oliva, como por aquí lo llaman. Más que nunca late en las almazaras la cultura ancestral que contiene la esencia del oro líquido y la vanguardia en procesos con tecnologías emergentes y ecológicamente sostenibles. La innovación, como el propio aceite, pretende impregnar mis manos de viscosidad aromática y mi anuncio de vanguardismo integrador y socializante.

La agricultura ecológica es el futuro, me dicen los más versados cooperativistas, me hablan del maridaje exitoso que ha supuesto en los mercados la implantación de tecnología en los olivares que mejora rendimientos con menos recursos, que reduce costes y que mejora la competitividad internacional de la marca aceite de oliva de Jaén. La agricultura biodinámica irrumpe con fuerza en la producción, y su filosofía trata de preservar la sostenibilidad y la salud medioambiental de las explotaciones, para que la oliva cosechada tenga las mejores propiedades organolépticas; los riegos por goteo y el control del estrés hídrico son buena muestra de esta nueva cultura como nueva fuente de calidad y excelencia oleaginosa.

Todos estos detalles los almaceno y extraigo mi propio zumo de oliva. Para Noviembre, cuando empieza la recolecta y el vareado de la oliva, ya tendrá forma mi anuncio lotero y sin duda en una de estas sierras mágicas será grabado, estoy convencido, estarán encantados en mi agencia de publicidad. El pálpito acelerado que ahora siento mientras me sirvo un aceite de oliva virgen extra en la ensalada así me lo indica.

Saco mi agenda durante la comida en Martos y redacto un guion de mi anuncio candidato. Apenas puedo acabar el postre y pido que me saquen una botella de aceite virgen extra para concentrarme observando fijamente tras el cristal. Decido localizar mi anuncio en Martos en homenaje a la hospitalidad recibida en estas vacaciones.

Llega un dron al campo de recolecta, una visita inesperada para los afanosos recolectores que deciden aparcar la faena momentáneamente. La expectación entre los jornaleros es máxima esperando acontecimientos.

El dron se humaniza y habla y sorprende por su locuacidad andaluza, e indica que los números agraciados en el próximo sorteo de la lotería de navidad acabarán en 0,8, “anda, como la acidez del virgen extra”, replica el capataz de la campaña, o tal vez acaben en 1, “anda como la acidez máxima de los aceites mezcla de virgen y orujo” vuelve a exclamar el capataz ahora en tono más elevado, o sigue sugiriendo el dron “tal vez acabe en 3, las denominaciones de origen protegidas de la que vosotros sois protagonista”, a lo que al alimón toda la cuadrilla y en tono pedrea lotera, tararean “gracias por suuuu detaaaaalle”.

No acaba ahí la escena; a continuación, ese dron se aproxima en un ademán beligerante que hace recular asustados a toda la cuadrilla trabajadora. “¿Qué le ocurre?”, imploran a la máquina amenazante que casi se posa sobre sus cabezas. Tras unos segundos de silencio (no muchos en televisión), el dron lanza su profecía: “La verdadera lotería nacional es que disfrutemos cada día del aceite de oliva que nos servís en nuestras mesas, fruto de vuestro esfuerzo y dedicación”. Los asistentes cariacontecidos no saben cómo reaccionar, si es una broma, o deben salir corriendo dejando allí al albur del dron, la logística de trabajo. El dron baja su tono y les invita a acompañarles. Les ha preparado en una Hacienda marteña una buena muestra de aceites y les pide a los jornaleros que aliñen los diferentes platos allí cocinados, eligiendo un aceite para cada plato. El consenso se hace necesario si no quieren despertar la furia de la bestia tecnológica que les acompaña.

El dron evalúa a modo de master chef la solución planteada como aliño, realiza un escaneado de olores, intuye los sabores y decide “gracias por vuestro consenso, pero todas las soluciones que me hubieseis ofrecido son óptimas, así que la verdadera lotería nacional es compartir el aceite oliva”.

El anuncio se cierra en confraternidad, deleitándose el dron humanoide que también sabe comer y sus invitados, con un gazpacho cordobés, una paella valenciana, un cocidito madrileño, un bacalao a la vizcaína, unas patatas a la riojana, un cocidito montañés, una escalibada, una torta del casar y unos pescaítos fritos. La atmósfera se completa con rasgueos de guitarras y bailes por sevillanas, por sobremesa.

El eslogan del anuncio de la Lotería de Navidad aparece tras toda la secuencia narrada y  será “Lo importante es compartirlo”, apareciendo como broche final a modo de contraportada un número de lotería acabado en 0,8 y una botella de aceite de oliva virgen extra.

Se han acabado las vacaciones, debo regresar a mi oficina de Madrid, pero no tendré el síndrome vacacional y vuelvo ilusionado con mi anuncio bajo el brazo. Estoy imparable y siento que toda España lo disfrutará. Voy a empeñarme en ello y lo conseguiré. Los primeros días me impaciento porque no llega el día de la reunión iluminadora donde representar como una obra de teatro la maravillosa creación que vosotros ya conocéis. El director creativo por fin nos convoca a todos los publicistas entre los que me encuentro. Quiere conocer nuestros proyectos para Navidad. Solo hay dos meses hasta la fecha de grabación y estoy seguro que nadie ha desarrollado su propuesta tanto como yo.

Decido hablar el último para generar más impacto. Hay líneas sueltas preliminares y esbozos, pero todas siguen centrándose en el concepto de lucro y riqueza. Llega mi representación, me levanto, algo que no conmueve en modo alguno al departamento, pero a mí me da igual, decidido como estoy a dejar huella y que no se escape el éxito que espero con ilusión, como la propia de la lotería. Hablo premeditadamente con frases intercaladas, como dando tiempo para su asimilación y digestión, que me acerque al triunfo.

“Mi propuesta nace del oleoturismo que he experimentado en estas vacaciones, y la inspiración me ha atrapado entre olivos”. Esta primera fase predispone a la atención más minuciosa de los oyentes. Sé captar el interés del público como buen actor.

“He diseñado una campaña integrando vanguardia, tradición, cultura gastronómica como nexo conector y cohesionador de todo un país, inspirándome en el concepto nacional que sigue a la palabra lotería. Creo en la socialización del bienestar y empleo este concepto como soporte de mi proyecto publicitario”.

“El aceite de oliva como verdadera lotería nacional que disfrutamos en todo el país es el argumento central, y la idea de compartir experiencias benefactoras, integradoras, recorre transversalmente la narración y escenografía del anuncio”.

“Si me permitís os presento un guion que he redactado del anuncio que me propongo grabar si así se aprueba, en Noviembre, época recolectora del oro líquido, verdadera lotería que disfrutamos todos los españoles”.

Los asistentes siguen expectantes y muy sorprendidos por mi original enfoque de la próxima campaña de Navidad de la lotería nacional y leen con detenimiento y en riguroso silencio el texto esclarecedor. La evaluación publicitaria necesita reposo y se deben estudiar detalles como fuerza comunicativa del mensaje, originalidad, producción, presupuesto necesario y disponible, por ello se retrasa la decisión final una semana más, y así de paso pueden surgir nuevos proyectos que al menos puedan rivalizar con el mío.

Una semana después llega la trascendental cumbre decisora. El director creativo está dudando entre mi propuesta y otra más. Los demás proyectos han sido descartados. Fundamentalmente duda entre la innovación de mi anuncio y el conservadurismo de un anuncio más próximo a lo añejo como riqueza, ilusión, esperanza. Se procede a la votación y Jaén será el escenario y la localización del siguiente anuncio de Navidad. ¡Conseguido! Ayudo todo lo que puedo en el casting de personajes, ambientación, producción, localizaciones…, aunque mi misión ya ha sido cumplida. Percibo cierto escepticismo de mis compañeros publicistas a pesar de que con la boca pequeña han votado por mi proyecto de anuncio, sin embargo no olvidan que en vacaciones navideñas podrían disfrutar del oleoturismo.

En Noviembre se rueda según lo previsto en localizaciones marteñas que desprenden aroma a cultura oleica. Lo más difícil ha sido conseguir el dron, así como “su caracterización” como humanoide con facultades sensoriales como el gusto y lingüísticas. Ha sido todo un éxito la grabación, y el montaje en la agencia de publicidad nos reúne para ver el resultado final. El director creativo augura un éxito de audiencia y quedará indeleblemente cada Navidad, en el recuerdo nacional.

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